#52. HACERSE CARGO.
Un domingo escribe Pilu, otro domingo escribe Euge. Todos los domingos recibís el Newsletter de Ordenando cuando el reloj marca las 12.30 hs. en Madrid, 8:30 hs. en Buenos Aires.
HACERSE CARGO.
por Euge Tripodi
Siempre me pareció algo medio random que haya estado tan segura de estudiar abogacía. Tenia 6 años y me preguntaban, ¿Qué queres ser cuando seas grande? Y yo respondía sin dudar: abogada. Sin abogados en la familia, sin saber en qué consiste ser abogada (lo sigo descubriendo a día de hoy). Muchas veces me pregunté quién me habrá dicho qué cosa que hizo que se me meta esa idea en la cabeza y la sostenga el resto de mi vida. Es aterrador pensar cuántos mini traumas acumula nuestro subconsciente y nos lleva a ciegas a ser quienes somos hoy. Y alguna vez concluí que algo que siempre me apasionó, fue la idea de la justicia. Que al final de la peli el malo vaya preso, que las hienas mismas sean quienes devoran a Scar al final del Rey León. Que se equilibre el karma.

Quizá por esa loca idea que arrastro desde el comienzo de los tiempos, confieso que pocas cosas me dan más bronca que sentir que alguien que se porto mal, se sale con la suya. Ni se entera, no se incomoda, se la lleva de arriba. Qué injusto, no?!
Quiero que escarmiente, que haya consecuencias de los actos como me mintieron en esa clase de introducción al derecho, que le vuelva. Llamame vengativa, pero en verdad creo que no porque no busco hacer justicia por mano propia (eso es malísimo y no se lo recomiendo), sólo quiero que la justicia “suceda”. Como dijo Confucio, con bastante crudeza: siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Hace poco me crucé a alguien que, para mí, tiene acumulado karma negativo a su favor. De esa gente que te afecta mucho más de lo que quisieras, lo cuál le da un poder aterrador sobre vos. Y mucho más aterrador aún si descubris que pertenece al grupo de los que parecen ir por la vida sin consciencia del impacto que pueden causar en un otro, como si la empatía hubiera abandonado el grupo. Estos personajes están en todos lados, y se suelen disfrazar de charming, de re buena onda, divinoooh, pero eso es superficial: en verdad, está mega desconectado, todo le chupa un huevo, sobre todo vos.
En mi cabeza había tenido varias conversaciones fantasiosas para cuando ese día sucediera: yo diría algunas cosas ingeniosas, y él se excusaría incomodo. Todo tendría algún tipo de lógica o explicación que se me venía escapando hasta ahora, generando un cierre perfecto. Pero ignoré un elemento crucial: él no piensa como yo.
You see…en mi fantasía, él se hacía cargo. No del todo, pues mucho peso se lo doy yo, y nadie se puede hacer cargo de eso más que uno mismo. Pero de lo objetivamente “cuestionable”, de ese comportamiento que todos sabemos que no da, de eso sí. Le daba algo de culpa, un poco de remordimiento, le incomodaba verme a los ojos. Pero no, no se hizo cargo. Le chupo un huevo una vez más. Fue, debo admitir, bastante consistente.
Para hacerse cargo, hace falta conciencia propia y del otro. Requiere un mínimo de reflexión introspectiva, pararse a pensar que capaz, eso que hiciste, aunque para vos no sea tan grave, pudo haber hecho sentir mal a otro. No sabés que tan mal, pero algo mal seguro que sí.
Pero nadie es villano es su propia historia: siempre los demás exageran si son la parte actora que nos señala con el dedo, y maximizamos la demonización de los que nos causa el daño a nosotros mismos. Incluso nos enojamos con las consecuencias de nuestros propios actos, ofendidos por la reacción del otro a nuestra propia actitud de mierda, ¿Cómo se atreve? ¿Quién te crees que sos para ignorarme, después de que yo te ignore?
Entonces, ¿Qué hacemos con esto? No queda otra que hacerse cargo de que el otro jamás se va a hacer cargo. Dejar de pedirle peras al olmo. Como me dijo una amiga: cari, estás en el medio del desierto pidiendo a gritos agua, NO hay agua. La gente no te da lo que te mereces, te da lo que es.
Estoy segura que vos, mientras me lees, podés pensar en alguna persona que representa esto en tu vida. Ojalá no sean muchos, es una carga demasiado pesada. Focalicemos en un sólo ser humano (sorry que te haga pensar en este ser un domingo): ¿Crees que realmente, saliéndote por un rato de la situación, que es consciente de tu perspectiva? ¿Que tiene herramientas para hacerse un poco cargo? No lo digo para justificarlo, para nada. Creeme, nada corta más la empatía como ver reflejada su falta hacia vos mismo. Pero sí para aceptar que no va a venir de ahí un mea culpa. Un dejo de consciencia. Le estás pidiendo que piense como vos, que estás metidísima de lleno en esa historia y en el papel de la víctima. Salí de ahí, maravilla.
Atendeme bien lo que te voy a decir: la gente no TE hace cosas, la gente hace cosas. Hace desde lo que es, da lo que tiene, ni más ni menos que eso. Y sí, a veces crees que podía dar otra cosa, pero lo cierto es que no puede.
Y esto se lo agradezco, es que al ser tan burdo en no hacerse cargo, me recordó que la que se tiene que hacer cargo soy yo: de las expectativas mal ubicadas, del exceso de credibilidad gratuita, de ignorar lo que era porque lo que yo quería que fuese era más fuerte. De esperar, impaciente, que dé lo que nunca ni asomó ser.
LA FRASE DE LA SEMANA
Lo que resistís, persiste. Lo que aceptas y dejas ser, inevitablemente, se va.
PODCAST: MUJERES EN LA CORPO
Escucha MUJERES EN LA CORPO con Patricia Jebsen @patriciajebsen en Spotify y Youtube
💼 Nadie te enseña el costo invisible de ser mujer en la corpo. Pato Jebsen pasó 30 años liderando en MercadoLibre, Rappi y Falabella — y hoy cuenta lo que las escuelas de negocios no te dicen.
Dos argentinas en Madrid que investigan lo que vos ya estás viviendo. Vínculos, vida adulta, lo que nadie te enseñó. Libros, estudios, películas y expertos — con tono de amigas. Chicos, hablemos de esto. Podcast en español para mujeres en España, Argentina y Latinoamérica.
Patricia Jebsen (@patriciajebsen) fue la primera mujer presidenta de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, lideró equipos en más de 17 países y hoy asesora a empresas y mujeres líderes.
En este episodio vas a entender:
— El costo invisible de sostenerse en espacios donde no había mujeres antes
— Qué le pasaba a Pato cuando era la única mujer en la sala — y cómo lo manejó
— Por qué nadie se va a ocupar de tu carrera si no lo hacés vos
— Cómo manejar jefes tóxicos sin perder el trabajo ni la dignidad
— El techo de cristal en 2024: ¿mejoró o cambió de forma?
— Maternidad y carrera: la pregunta que nadie quiere hacer en voz alta
— Por qué las mujeres tendemos a pedir permiso donde los hombres simplemente actúan
— Cómo construir una red de contención real en entornos corporativos.
Feliz domingo!
Euge y Pilu


